La Audiencia Provincial de Barcelona ha estimado el recurso de apelación presentado por Natalia, víctima de un accidente de tráfico, y ha reconocido dos puntos de secuela funcional derivados de algia postraumática cervical y gonalgia postraumática derecha. La sentencia revoca parcialmente la resolución dictada por el Juzgado de Primera Instancia nº 2 de Terrassa, que había desestimado la existencia de secuelas indemnizables y solo había reconocido un periodo de incapacidad temporal.
Con esta decisión, el tribunal condena a Allianz, Compañía de Seguros y Reaseguros S.A., y a Augusto, conductor responsable del siniestro, al pago adicional de 1.789,64 euros a favor de la lesionada, una cantidad correspondiente a la indemnización prevista en el Baremo de la Ley 35/2015.
El tribunal reconoce que el dolor persistente es suficiente para indemnizar secuelas
El recurso de apelación se centraba en determinar si procedía el reconocimiento de secuelas por accidente de tráfico debido a la persistencia de dolores cervicodorsales y de rodilla tras el siniestro ocurrido el 6 de abril de 2021. La sentencia de primera instancia concluyó que no existía limitación funcional suficiente para reconocer secuelas indemnizables. Sin embargo, la Audiencia Provincial ha corregido esa valoración.
La Sala explica que el Baremo de la Ley 35/2015 permite indemnizar las algias postraumáticas y la gonalgia incluso cuando no existe una limitación funcional objetivable, siempre que se acredite la persistencia del dolor tras la estabilización lesional. Según la resolución, esa circunstancia se encuentra plenamente acreditada en los informes médicos y periciales.
El tribunal destaca que el dolor puede considerarse secuela aunque no limite la movilidad, y subraya que la jurisprudencia del Tribunal Supremo ya ha establecido este criterio como válido en diferentes resoluciones.
La prueba pericial resulta determinante en la estimación del recurso
Durante el proceso, ambas partes aportaron informes periciales contradictorios. El informe emitido por el médico de la aseguradora concluía que las lesiones eran leves, sin secuelas objetivables, y atribuía la gonalgia exclusivamente a una patología degenerativa previa.
Sin embargo, el dictamen elaborado por el doctor Severiano, perito de la parte actora, resultó decisivo. El informe sostiene que, aunque existía un desgaste previo en la rodilla, el accidente desencadenó la aparición de dolor persistente, dando lugar a una agravación indemnizable. Asimismo, el documento acreditó la existencia de algias cervicales mantenidas tras la curación inicial y la rehabilitación aplicada.
La Audiencia Provincial considera que ese estudio se ajusta mejor a la normativa vigente y a la evolución clínica reflejada en la documentación sanitaria, y afirma que su valoración cumple las exigencias legales necesarias para reconocer las secuelas reclamadas.
El tribunal confirma el nexo causal y la aplicación del Baremo legal
La sentencia señala que el accidente provocó un latigazo cervical y una contusión en la rodilla derecha. Tras la rehabilitación, los dolores persistieron y quedaron reflejados en informes médicos y en la exploración posterior realizada para la valoración pericial. La Sala concluye que existe:
- Dolor cervical persistente relacionado con contractura muscular paracervical.
- Gonalgia postraumática asociada a condromalacia rotuliana grado II sobre base degenerativa.
Ambas secuelas encajan en la Tabla 2.A.1 del Baremo de la Ley 35/2015, que asigna entre uno y cinco puntos a este tipo de lesiones. Por tanto, la indemnización viene respaldada por la legislación específica aplicable a los daños derivados de accidentes de circulación.
La existencia de patologías previas no excluye indemnización
Uno de los argumentos de la aseguradora y de la parte demandada fue la presencia de una lesión degenerativa previa en la rodilla de la afectada. No obstante, la Sala recuerda que el hecho de que existiera una predisposición no excluye la obligación de indemnizar si el accidente provoca una agravación o aceleración del deterioro o genera un daño nuevo y diferenciado.
El tribunal insiste en que la valoración debe centrarse en la situación posterior al siniestro y en la aparición del dolor persistente, que antes no existía.
La sentencia refuerza la protección del perjudicado en accidentes de tráfico
El fallo marca un recordatorio importante para futuros litigios relacionados con secuelas menores: cuando existe persistencia de dolor documentada médicamente y vinculada causalmente al accidente, procede su indemnización aunque no se acrediten limitaciones funcionales objetivas. La decisión se enmarca en una línea jurisprudencial que favorece una aplicación real y efectiva del Baremo legal y evita interpretaciones excesivamente restrictivas.
La Sala, además, no impone costas a ninguna de las partes tras estimar el recurso de apelación, en aplicación del artículo 398 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.
Con esta resolución, la Audiencia Provincial ordena reintegrar el depósito recurrido y archivar el procedimiento una vez devueltas las actuaciones al juzgado de origen. Frente a esta sentencia cabe interponer, en su caso, recurso de casación, siempre que concurran los requisitos legales.



